
Nunca fui buen estudiante, no me avergüenza decirlo, me gusta leer y estudiar por placer, no para evaluaciones de conocimiento.
Dos libros abrieron el apetito por la lectura y por coincidencia (la vida está llena de ellas) los dos fueron para evaluación escolar: El Ahogado de un escritor nacional, Tristan solarte; y El viejo y el mar de Hemingway, ese año fue mi nacimiento en las letras y el gusto por la lectura.
Pero hubo otra materia, otro tipo de lectura que me gustó y que mantengo como un gusto excéntrico: La historia. Mientras a otros les aburre la historia por sus detalles, fechas y datos, a mi me gusta, sobre todo la historia de mi país.
Hay un hecho significativo en este gusto y es que me proporciona una extraña y real sensación de olvido; me meto tanto en las páginas y en los datos, fechas y detalles que me proporcionan distracción total y me proyecto en esos momentos vividos por otros.
Hace algún tiempo en una de mis visitas a la biblioteca nacional, descubrí un libro que trata sobre la construcción del Canal de Panamá, lleno de detalles, fechas, datos y sobre todo lleno de impresiones de viajeros de la época, y eso me transporta. Un libro difícil de conseguir pero pude comprarlo de segunda mano a un dependiente de una librería, así que lo tengo en la casa, no es necesario ir a la biblioteca.
Ayer leí para olvidar...y lo voy a lograr, viviendo a ratos entre detalles histórico y viviendo mi “vida real”.
En algún momento olvidaré y lograré el equilibrio nuevamente, aunque me cueste todo un siglo de historia.
Salud.
PD: Se me olvidad!! el libro se llama “La Tierra Dividida” de Mark Gerstle.
PD2: Aunque éste sea el último dolor que ellla me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escriba. Pablo Neruda



